Bueno, y regresando de Galápagos, haciendo escala en Guayaquil de nuevo, volví por cuarta vez a Quito, la segunda de este viaje. Llegamos en la tardecita, así que tuvimos todavía tiempo de dar una vuelta por la Mariscal ya hacia la noche. Y el día siguiente lo tuvimos casi completo ya que teníamos el vuelo a Lima a las ocho de la noche.
Así que por fin aproveché este día para subir al famoso panecillo y ver una parte de la ciudad de Quito y la virgen del Panecillo. Me pareció súper relajado el paseo, me gustó… Hay incluso un mirador en el tercer piso de la virgen (que es un momumento de unos 30 metros) en donde se ve Quito para ambos lados, ya que el panecillo está en el centro de todo.
Y en la tarde fuimos a la famosa mitad del mundo. Otro de los fraudes ecuatorianos, pero bueno, digamos que paso obligado. A ver, la cosa es así. Cuando hicieron las mediciones, resulta que se equivocaron unos cuantros metros los señores y el monumentazo que se armaron en la “mitad del mundo” en realidad no es la mitad del mundo. Claro, la de verdad, de la que me habló todo el mundo y que se supone que queda unos 200 metros al norte, pues no la encontré porque ya mi mamá nos llevaba corriendo porque íbamos contra el tiempo para el vuelo a Lima… total, ahí está la foto en la supuesta mitad y para otro viaje quedará la foto del huevo parado en una aguja en la de verdad….
