Tomo 4, capítulo 1
Este pues… la verdad, vacaciones de invierno sin frío ni nieve no son vacaciones completas. Las vacaciones en la universidad eran sólo de una semana. Pero bueno, después de las clases de esta semana, me escapé otra vez a seguir las vacaciones y ahora sí de verdad, como es que tocaba.
Catalina, Damien y Luc se iban esta semana para la montaña, al macizo de la Chartreuse, entre Grenoble y Chambéry. Y pues me propusieron y yo obviamente acepté. En el 2002 se me acabó la temporada de nieve sin esquiar y este año no creo que quede tampoco mucho tiempo. Así que había que aprovechar.
El pueblito se llama Saint Pierre d’Étremont. Pueblito alpino, paisaje típico. Aquí todavía no había nieve. Había que subir más. Nos quedamos en un albergue chiquito con cocina y todo, muy cómodo.
Nos quedamos sólo dos días. El primero estuvimos en una estación que se llama La Ruchère. Había que subir hasta casi 1000 metros para encontrar nieve (sí, para nosotros 1000 metros no es nada, pero aquí eso ya es sinónimo de frío y nieve en invierno). Pero no nos fue tan bien, no había mucha nieve que digamos y el día estaba muy nublado. Igual eso no nos impidió empezar el entrenamiento con unas dos horas de esquí de fondo. Ese es el más fácil, las pistas no son tan inclinadas y hay unos caminitos para poderse guiar más fácil.
Aunque uno se las arregla igual para salirse del camino.
Por momentos teníamos más un montón de hielo o de agua que de nieve (eso sí, no nos cobraron la entrada a la pista, sólo el alquiler de los esquís).
Al final de la tarde, sí despejó un poquito.
Y después de toda la subida incómoda, llegamos al final de la pista donde si había nieve de verdad y una buena bajada. Obviamente yo no tenía por qué caerme, si eso es lo más de fácil. Pero para no parecer aburrido, aquí me mandé a posta para que me pudieran ver en pleno totazo.
